Antenas sociales contra la soledad no deseada

mayo 27, 2026

La soledad no deseada se ha consolidado como uno de los mayores desafíos sanitarios y sociales del siglo XXI. No es un problema lejano, es una realidad silenciosa que convive con nosotros en nuestros barrios, calles y edificios. Por ello hoy ponemos el foco en una iniciativa crucial que nos toca muy de cerca: el plan del Ayuntamiento de Gijón y la Fundación Municipal de Servicios Sociales para combatir el aislamiento de nuestros mayores desde la base de la comunidad.

Para entender la magnitud del reto en nuestro municipio, es fundamental observar los datos demográficos. Gijón es un concejo con un índice de envejecimiento notable: contamos con cerca de 65.000 personas de entre 65 y 84 años, y más de 12.600 que superan los 85 años.

Sin embargo, el dato que verdaderamente nos debe mover es el que afecta a nuestros octogenarios: el 52% de las personas mayores de 80 años en Gijón viven solas. De ellas, una cuarta parte admite sentir el peso de la soledad y un 21% pasa días enteros sin mantener ningún tipo de contacto externo. Estas cifras demuestran que el aislamiento no es una elección, sino una situación sobrevenida que afecta directamente a la salud física y emocional de estas personas.

La estrategia municipal: las comunidades de vecinos como «antenas sociales»

La prensa local se hacía eco recientemente de una estrategia municipal encabezada por la Concejalía de Servicios Sociales. En dicha estrategia se señala que “la soledad no deseada no se combate solo desde los despachos, también se combate desde el portal de casa, el descansillo, el comercio, la farmacia o el centro de salud”.

El proyecto central de esta campaña consiste en tejer una red comunitaria basada en «antenas sociales». ¿Qué significa esto? Que los agentes que interactúan a diario con las personas mayores —la panadería donde compran el pan, la farmacia donde retiran su medicación, las asociaciones vecinales y, de forma muy especial, las comunidades de propietarios— se conviertan en “radares” capaces de detectar de manera temprana situaciones de vulnerabilidad o aislamiento.

Una comunidad de vecinos empática sabe cuándo un buzón lleva días acumulando correspondencia de más, cuándo las persianas de un piso no se han levantado a la hora habitual o cuándo alguien ha dejado de bajar a dar su paseo diario. Esos pequeños detalles son alarmas cotidianas que, bien canalizadas, pueden activar los recursos municipales y evitar situaciones de riesgo o abandono.

¿Cómo podemos ayudar desde nuestro propio portal?

Combatir este fenómeno está al alcance de todos los vecinos a través de pequeños gestos que devuelven la seguridad a quienes viven solos:

  • Ser vecinos activos: Un «buenos días» en el ascensor, detenerse dos minutos a preguntar «¿cómo está hoy?» o ayudar a subir la bolsa de la compra puede cambiar por completo el día de una persona mayor.
  • Estar atentos a los cambios de rutina: Mantener una observación respetuosa pero atenta de nuestros vecinos más longevos.
  • Conocer los recursos: Si percibimos que un vecino mayor en nuestro edificio necesita apoyo, presenta desorientación o vive en un aislamiento severo, podemos informar de manera confidencial a los Servicios Sociales de Gijón o contactar con profesionales del sector para asesorarnos sobre cómo proceder.

El Centro de Día como estrategia contra el aislamiento

Desde Sonraíz funcionamos precisamente como un puente contra el aislamiento. Cuando una persona acude a nuestro Centro, no solo recibe terapias de estimulación, sino que también encuentra un espacio de socialización, vuelve a tener conversaciones significativas, comparte risas con iguales y recupera un sentido de pertenencia y rutina diaria. Somos, digamos, una de esas «antenas» citadas en el proyecto.

Cuidar de nuestro entorno es un acto de gran empatía. Construir una ciudad que no deje a nadie atrás empieza por mirar con atención a quien comparte nuestro mismo rellano.