Cómo transformar el miedo y la culpa en la tranquilidad de saber que cuentas con apoyo
Aquellas familias que buscáis un centro de día para vuestro familiar lo hacéis en la mayor parte de los casos con una mochila llena de dudas, miedos e incertidumbres. El desconocimiento de un recurso como el nuestro hace que dichos aspectos estén presentes y que sean los que en mayor o menor medida retrasen el momento en el que se toma la decisión de iniciar el servicio con nosotros.
La decisión de llevar a vuestro familiar a un centro de día es emocionalmente compleja, por varios motivos. Entre los que más acostumbramos a ver están:
– El miedo al sentimiento de abandono, de no estar cumpliendo con el rol de cuidador que uno asume llegado el momento.
– La sensación de que vuestro familiar va a rechazar acudir, o que no se va a adaptar.
– La pérdida de control sobre los cuidados, esa sensación de que nadie va a saber atenderle o cuidarle mejor que vosotros.
Poniendo atención a cada uno de los aspectos anteriores, vamos a tratar de explicar cómo les hacemos frente desde Sonraiz.
En el primero de los casos, el fantasma de la culpa se hace presente muchas veces ya desde el momento en el que venís a informaros. Es esa sensación que aparece cuando creéis que no estáis haciendo lo suficiente, o cuando pensáis en intentar recuperar parte de vuestro tiempo personal. Todo cuidador que se precie de serlo tendrá como premisa fundamental dar lo mejor de sí mismo a su familiar, ofreciéndole la atención y la ayuda que éste precise. Pero ¿cómo se le da a una persona lo mejor de uno mismo, cuando uno mismo no está bien? Tomar conciencia de que pedir ayuda es necesario, ya es un gran paso para comenzar.
En el segundo de los casos, nosotros por nuestra parte lo intentamos facilitar todo lo que podemos, ofreciendo una visita en la que tanto vuestro familiar como vosotros mismos nos veis en plena actividad. Es así como nos ponéis cara, nos veis trabajar, y sobretodo vuestro familiar ve a otras personas en su misma situación haciendo actividades, interactuando con otras personas y viéndose quizá reflejado en lo que podría ser su día a día aquí. Con esto se consigue romper esa barrera inicial de la desconfianza, del miedo, y a forjar la posibilidad de crear un vínculo con otros usuarios y con nosotros, los trabajadores.
Con respecto al tercero y último de los casos, esa sensación de pérdida de control es algo de lo que más ansiedad genera. Es por ello que en la entrevista inicial con vosotros rellenamos conjuntamente un documento en el que se recopilan los datos necesarios para que ese “traspaso de poderes” se realice teniendo en cuenta las consideraciones particulares de cada persona, personalizando el cuidado lo máximo posible.
Reconocer que se necesita ayuda no es una debilidad, sino un acto de generosidad hacia vuestro familiar. En Sonraiz trabajamos para que esa mochila de la que hablábamos al principio se vaya vaciando poco a poco, sustituyendo los miedos por la tranquilidad de ver a vuestro familiar activo, integrado y cuidado.
