El poder de la rutina en el Centro de Día

abril 8, 2026

Para una persona mayor, y especialmente para aquellas con algún tipo de deterioro cognitivo, el día a día puede volverse confuso. En Sonraíz, sabemos que para lograr su bienestar no solo hay que pensar en las actividades que realizamos, sino en la continuidad diaria de éstas.

¿Por qué son tan importantes las rutinas?

                Las rutinas no son simplemente horarios, sino que son una especie de “anclas” emocionales que proporcionan seguridad. Mantener los mismos hábitos diarios ofrece beneficios como:

  • Reducir la ansiedad: Saber qué viene después elimina la incertidumbre y el estrés.
  • Preservar la autonomía: Al repetir gestos cotidianos, el usuario mantiene sus capacidades funcionales por más tiempo.
  • Mejora del descanso: Una estructura clara durante el día ayuda a regular los ciclos de sueño y vigilia.

                Las rutinas no son aburridas. Son la estructura que permite que nuestros mayores sigan disfrutando de su día a día con calma.

                Desde el momento en el que uno de nuestros usuarios entra por la puerta, todo le es familiar. Los hay que cuando llegan pasan directos al comedor, en donde su café o infusión le está esperando, en su mismo sitio de siempre,  con los mismos compañeros de mesa de todos los días. Una vez acaba, sabe que pasará al gimnasio, a activarse físicamente, realizando la misma tabla de ejercicios de cada día, siendo guiado y asistido por la misma trabajadora de siempre. Después sabe que toca hacer un poco de trabajo cognitivo, aquella sopa de letras que ayer dejó en su carpeta, o aquel ejercicio de lenguaje que ayer la misma trabajadora en esa misma sala le ayudó a comenzar. Y así, es como se siente en casa. Porque conoce y tiene un cierto nivel de control de la situación, lo que es algo que va de la mano de su tan valiosa autoestima.

                Como anécdota contaremos que una de nuestras usuarias, cada día al llegar y recorrer el pasillo que la lleva a la sala, hace el mismo comentario: “otra vez aquí, en este pasillo tan largo, y con aquella señora al fondo esperándome. Mañana lo hacemos con los ojos cerrados, ¿vale?”.

                Como mensaje a las familias: es totalmente aconsejable que esta misma práctica se haga extensible al hogar. Tratar en la medida de lo posible de mantener las mismas rutinas, los mismos horarios, los mismos hábitos, incluso los fines de semana, es algo que claramente favorece el bienestar de vuestro ser querido.