Dar el paso de acudir a un centro de día por primera vez suele generar dudas e incertidumbre, tanto en la persona que llega como en su entorno cercano. En el Centro de Día Sonraíz, entendemos que la incorporación a nuestras rutinas no es un trámite más, sino un proceso emocional y humano que requiere tiempo, empatía y una cuidada planificación.
Para responder a la pregunta de cómo se vive este momento desde dentro, os explicamos cómo preparamos y acompañamos los primeros días de cada nuevo usuario.
1. La valoración inicial: conocer la historia detrás de cada persona
Antes de que un nuevo usuario cruce la puerta de Sonraíz por primera vez, Carlos como gerente, o Mayte cómo directora y psicóloga, tienen un primer contacto con la familia, en el que se intercambia información acerca de cuáles son las necesidades concretas del futuro usuario y de su entorno, y cuáles son los servicios que nosotros vamos a ofrecerles. Una vez acordado el horario y la fecha de inicio, se realiza la que llamamos “ficha previa de usuario”. Y es que nosotros no nos limitamos a revisar un informe médico ni nos guiamos exclusivamente por un diagnóstico formal. Para nosotros es fundamental conocer la historia de vida:
- ¿A qué se dedicaba?
- ¿Cuáles han sido sus aficiones, gustos musicales o hábitos de toda la vida?
- ¿Qué rutinas le hacen sentir en bien y cuáles le generan rechazo o incomodidad?
Esta información nos permite diseñar una atención individualizada desde el primer minuto, evitando la sensación de llegar a un entorno impersonal.
2. Un plan de integración respetuoso
La adaptación se ajusta al ritmo de cada persona. Al principio, el Centro adapta la participación en las actividades según la respuesta emocional del usuario.
El objetivo prioritario durante los primeros días no es la participación máxima en la programación, sino la construcción de un entorno en el que la persona se sienta segura, respetada y comprendida.
3. La figura de referencia: un apoyo cercano desde la llegada
Para facilitar la orientación dentro del centro y la vinculación con el grupo, creemos que es muy importante que el usuario se “acostumbre” a las mismas caras. Es por eso que decidimos no rotar a nuestro personal, de tal manera que cuando una persona empieza con nosotros, rápidamente se acostumbra a que sea Mayte por ejemplo quien la reciba, o Cristina la que la acompañe en el gimnasio, etc.
Contar con un rostro familiar y cercano desde el inicio reduce significativamente los niveles de ansiedad y facilita la creación de nuevos lazos afectivos.
4. Comunicación fluida y transparencia con las familias
Sabemos que los primeros días también son un proceso de adaptación para la familia. La tranquilidad del entorno familiar es indispensable para que el usuario perciba seguridad en su nueva rutina.
Por ello, mantenemos un canal de comunicación constante, ofreciendo la posibilidad de:
- Información diaria: Feedback detallado en los momentos de entrega y recogida, o vía telefónica sobre la evolución de la jornada (ingesta de comida, estado de ánimo, participación en talleres,etc).
- Seguimiento del equipo: revisiones periódicas entre los distintos profesionales para revisar el grado de adaptación y ajustar las pautas de intervención si fuera necesario.
- Espacio de escucha: Puertas abiertas para resolver cualquier duda o inquietud que les surja a los familiares a medida que avanzan los días.
En Sonraíz, la acogida es el pilar sobre el que se construye el bienestar de nuestros usuarios. Diseñar este proceso con rigor profesional y calidez humana nos permite transformar las dudas iniciales en un espacio de confianza, convivencia y calidad de vida.