Más allá del agua: claves para una buena hidratación en verano

junio 24, 2026

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, las rutinas cambian. Buscamos la sombra, adaptamos la ropa y modificamos nuestros horarios. Sin embargo, hay un factor crítico para la salud de nuestros mayores que a menudo pasa desapercibido hasta que da la cara: la deshidratación.

¿Por qué los mayores beben menos en verano? No es un descuido, es biología. Con el envejecimiento, el organismo sufre dos cambios importantes:

  • Disminuye la sensación de sed: El cerebro tarda más en mandar la señal de que el cuerpo necesita líquidos. Cuando un mayor tiene sed, es muy probable que ya esté levemente deshidratado.
  • Menor reserva de agua: El cuerpo de una persona mayor contiene de forma natural menos porcentaje de agua que el de una persona joven, por lo que el margen de error ante una ola de calor es mucho menor.

Si a esto le sumamos que algunos medicamentos (como los diuréticos) o ciertas patologías dificultan la retención de líquidos, la atención debe ser constante.

Síntomas de alerta: El enemigo silencioso

A veces esperamos ver la boca seca o una sudoración extrema, pero en la tercera edad la deshidratación se manifiesta de formas más sutiles. Es necesario prestar atención a los siguientes síntomas:

  •  Confusión repentina o desorientación (a menudo se confunde con fatiga cognitiva)
  •  Apatía, somnolencia excesiva o cansancio inusual
  •  Piel menos elástica (si la pellizcas suavemente y tarda en volver a su ser)
  •  Orina de color muy oscuro y concentrado

Estrategias para una «Hidratación Inteligente»

Si decirles «bebe agua» no siempre funciona, la clave está en hacer una hidratación atractiva y variada. Aquí tienes algunos consejos prácticos que son muy recomendables:

1. La hidratación también se come

El agua no solo viene en botella. En verano, la naturaleza nos ofrece alimentos con un porcentaje de agua altísimo (superior al 90%). Incorpóralos a diario:

– Frutas: Sandía, melón, melocotón y fresas.

– Verduras y platos fríos: El gazpacho, el salmorejo, las cremas frías de calabacín, o el pepino en ensalada son aliados excepcionales. Además de agua, aportan las sales minerales que se pierden con el sudor.

2. Sabores que apetecen

El agua sola puede resultar aburrida. Prueba a preparar aguas aromatizadas de forma natural. Deja reposar en una jarra de agua fría rodajas de limón, pepino, unas hojas de menta o un par de fresas cortadas. Les dará un toque refrescante y un sabor sutil sin necesidad de añadir azúcares perjudiciales.

3. Rutinas pautadas (no esperes a la sed)

Establece «momentos del agua» asociados a hábitos diarios: un vaso al despertar, otro con las pastillas, uno a media mañana, otro antes de comer… Dejar una botella pequeña o un vaso siempre a la vista (en su mesita o al lado del sillón) funciona como un recordatorio visual excelente.

En el Centro de Día Sonraiz cuidamos cada detalle

Nosotros sabemos que el bienestar físico es la base de la tranquilidad emocional. Durante estos meses de calor, reforzamos nuestro protocolo de hidratación: ofrecemos líquidos de forma proactiva, adaptamos nuestros menús con platos frescos y de fácil digestión, y controlamos que las actividades se realicen siempre en ambientes climatizados y confortables.

Cuidar en verano es, sobre todo, refrescar. Con pequeños cambios en el menú y un poco de atención, podemos asegurar que vuestros familiares disfruten de una época estival segura, activa y saludable.