Con la llegada del frío, mantener el hogar a una temperatura adecuada se vuelve esencial, especialmente para las personas mayores. A partir de cierta edad, el cuerpo regula peor el calor, la piel es más fina y la sensación térmica disminuye, por lo que el frío puede afectar más de lo que parece. En Sonraíz, lo vemos cada año: un ambiente cálido y estable marca la diferencia en su salud y bienestar.
Por qué la calefacción es tan importante en la tercera edad
Las personas mayores suelen tener una menor percepción del frío, una circulación más lenta y menos masa muscular, todo ello factores que hacen que su temperatura corporal descienda con mayor facilidad. Mantener un ambiente estable y cálido en casa ayuda a evitar escalofríos, rigidez muscular, molestias articulares y el aumento del riesgo de infecciones respiratorias.
Además, un entorno bien climatizado favorece el descanso, mejora el estado de ánimo y contribuye a que se mantengan más activos en su día a día.
Temperaturas recomendadas para el bienestar
Los especialistas coinciden en que la temperatura ideal para personas mayores se sitúa entre 20ºC y 22ºC durante el día y alrededor de 18ºC–19ºC por la noche. Este rango permite mantener el confort sin generar un ambiente excesivamente seco o caluroso.
Es importante evitar los cambios bruscos de temperatura entre habitaciones o al salir al exterior, ya que pueden afectar al sistema cardiovascular.
Buenas prácticas para evitar riesgos
Para que la calefacción sea realmente una aliada, conviene seguir algunas pautas sencillas: mantener revisados los sistemas, ventilar unos minutos al día, evitar temperaturas demasiado altas y, si el ambiente está muy seco, utilizar un humidificador o colocar un recipiente con agua cerca del radiador. También es útil abrigarse por capas dentro de casa para conservar mejor el calor corporal.
Un invierno más seguro y confortable
En Sonraíz cuidamos especialmente la climatización de nuestros espacios para que los mayores disfruten de un entorno cálido, estable y seguro durante los meses fríos. Con pequeños gestos y buenos hábitos, el invierno puede vivirse con tranquilidad y bienestar.



