Con el paso de los años, es habitual que muchas personas mayores experimenten dolor muscular y sensación de rigidez, especialmente al levantarse por la mañana, después de periodos prolongados de descanso o cuando bajan las temperaturas. Aunque estas molestias suelen asociarse al envejecimiento, no deben asumirse como algo inevitable, ya que con los cuidados adecuados es posible reducirlas y mejorar notablemente la calidad de vida.



