La llegada de la primavera trae consigo días más largos, más luz y el florecer del entorno. Sin embargo, también es una época caracterizada por cambios bruscos de temperatura, lluvias intermitentes y oscilaciones entre el calor del mediodía y el frío de la mañana o la noche. Para las personas mayores, estos contrastes pueden afectar a su salud y bienestar más de lo que a veces imaginamos.



